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El Caskibaches: Más que un pulguero Punk Rock
Por: Arvelisse Ruby
Desde el 30 de septiembre de 2007 comenzó a celebrarse lo que se conoce como Caskibaches, el pulguero punk rock en Río Piedras. Una idea sencilla: “¡llevo lo mío, me llevo lo tuyo!”. Los que asisten a este mercado negro, como le llaman algunos, disfrutan de intercambios, compras y ventas de objetos viejos y guardados que son las novedades de la noche en el Teatro Diplo de Río Piedras. Una actividad de entera autogestión y casi-fraternal dentro de los escombros del casco riopedrense.
Lleva el peculiar nombre de Caskibaches, porque en efecto así le solemos llamar a lo que tenemos guardado en las gavetas y clósets de nuestros hogares, remontándose inclusive a objetos de la niñez que guardamos con celo. Cuando se festejó el primer Caskibaches en el 2007, Kristen Ramírez -quien junto a José “Josu” Ibáñez, organizan la actividad- comentó que “siempre queríamos hacer un pulguero en casa de alguien; en un patio gigante y estaba el parking del edificio mío, de modo que lo quería hacer allí y allí iba a ser hasta el día antes de la actividad”. Refiriéndose al estacionamiento de la Librería Mágica en Río Piedras el cual iba a ser la localidad inicial y un día antes de llevarse acabo el evento los dueños de la librería les cancelaron localidad. Teniendo entonces que buscar otro espacio en donde hacer el pulguero, encontraron disponibilidad en el Teatro Diplo donde “bregaron bien con nosotros, después de correr tanto en busca de quien nos apoyara”.
En la terraza al aire libre del Teatro Diplo se vendían ‘comics’, camisas, pines, CD’s, comida, un bazar lleno de rock y personajes del área, así fue el primer Caskibaches, un éxito de gran acogida dentro de los presentes. Contó con la participación musical de Oberdebaigot y Teodoro Portuano y los Neandertales, dos bandas locales. El Teatro Diplo sirvió de sede para las próximas ediciones. Jenny Fatale y Los Degolladores y Hay Silencio tocaron en la segunda edición, donde más personas ‘spotiaron’ sus mesitas con caskibaches. Ya con la experiencia del anterior la gente llegaba más temprano y traían más cositas para vender o intercambiarlas. Aquí no había precios exagerados y la gente se lucía por su originalidad y su distintiva manera de venta. Algunos adornaban sus mesas, mientras otros iban por toda la terraza mostrando sus productos a los que estaban allí.
Las bandas Juventud Crasa y No Slogan tocaron en la tercera edición, y junto a ellos se dio la misma dinámica de los Caskibaches anteriores.
El domingo 29 de junio se celebró la más reciente edición de los Caskibaches. Cabe señalar que lo mejor de la noche fue cuando el teatro subió su telón para recibir una obra diferente a la que están acostumbrados a presentar: el show musical de la banda Las Ardillas. Todos sentados en butacas siguiendo cada letra de la banda.
La clave de los Caskibaches se basa en cuánto las personas están dispuestas a disfrutar y cooperar a que este tipo de actividades siempre quede bien. Como las reglas de etiqueta en la mesa, y de las fiestas como invitado, los Caskibaches sólo sobreviven si la gente sigue yendo, apoyando el concepto y con sus donaciones desinteresadas. El futuro de los Caskibaches depende de los que asisten, de los que quieran intercambiar, vender, rebuscar cosas, escuchar buena música y pasarla bien.
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