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¿Cuál Guerra? Bringing back the Draft
por: Jennifer Nilenie
Con tanta programación nueva en la televisión, juegos de video interactivos y conexiones en redes cibernéticas es fácil olvidar que hay una guerra pasando. Mientras lees esto soldados mueren luchando en Irak. Hay quienes alegan que se batalla a causa de los sucesos del 11 de Septiembre, otros dicen que batallan a nombre de nuestros estilos de vida y para muchos materialistas no cabe duda que la guerra es por defender los oleoductos.
Entiendo que nadie quisiera que se desordenen las formas de vida que llevamos. El entretenimiento, el alcohol, los deportes y la música son elementos importantes que dan valor a nuestras vidas, siendo las varas que miden el fruto de nuestro trabajo. Al otro lado del mundo no es igual, los estragos de la guerra hacen difícil casi cualquier cosa, desde estudiar hasta comer. Los niños y personas inocentes demuestran la masacre indiscriminada de personas no relacionadas con los conflictos.
Pero no solo son las casualidades de guerra que evidencian lo nebuloso de ella, sino que con cada día que pasa las muertes de soldados son más y más y las necesidades de nuevos soldados norteamericanos crecen. Incluso se ha vuelto a hablar del “Draft”, donde se escogen jóvenes para ir a guerrear obligatoriamente.
Mientras unos entran al servicio militar otros se van dando cuenta que las órdenes de sus superiores no tienen sentido ni fundamento real, por lo que deciden objetar por conciencia. Estos soldados deciden abandonar el frente de batalla y regresar a casa. Muchos objetores por conciencia de la guerra en Irak han sufrido las consecuencias yendo a cárceles militares y siendo ampliamente investigados.
Es momento de recordar y estudiar el pasado para no caer en él nuevamente. Solo basta con mirar a nuestros familiares veteranos de Vietnam, quienes aún sufren las consecuencias de haber servido en una ofensiva malograda.
A pesar de que no podemos determinar quienes son los dirigentes norteamericanos, somos parte de lo que da forma y mantiene a esa potencia como tal. Ya conocimos la manera en que utilizaban el suelo Viequense y hemos visto familias afectadas por servir a la milicia. Como pueblo podemos decidir no ser parte de este nuevo conflicto bélico.
La realidad es que la guerra no es de los Estados Unidos. Es un conflicto histórico entre judíos y palestinos que data miles de años atrás. Quienes se benefician de ella son grandes intereses políticos y religiosos. Estados Unidos, como siempre, solo tomó el lado que más le conviene y ahora lo apoya con las vidas de jóvenes pobres, que muchas veces desconocen las razones verdaderas por las que guerrean. Hoy todos somos parte de una guerra de intereses magnos, como si no hiciera falta dar importancia a nuestros asuntos y buscar la paz en nuestro país antes que nada. Saquemos la nariz de la tele y la bemba de la Medalla por un rato y reflexionemos sobre una guerra sin fin y todo que nos está costando como Puertorriqueños.
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