Noctambulo 2008
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Fúmate este cáncer
Por: Kristia Benthien

Después de llevar varios años sufriendo de asma, tos y bronquitis recurrentes me digné en visitar el doctor.

Común problema para algún joven que fuma, mucho más común para alguien que intenta vivir en esta época tan apresurada donde se espera hasta que se esté 'muriendo' para visitar un médico.

Muchas veces me ha ocurrido este tipo de catarro, bastante severo para mandarme al doctor, pero nada me hubiera preparado para lo que me iba a pasar.

Luego de una batería de pruebas, sueros y miles de ‘cc’ de sangre después... el diagnóstico era horriblemente serio: "Usted tiene cáncer en el pulmón"....

¡Wow! Cáncer..No, no usted debe estar equivocado, tengo tan solo 27 años, el cáncer se tarda muchos años en desarrollarse. Y fue justo en ese momento cuando la mortalidad de uno se vuelve evidente... y recordé como sumar.

Comencé a fumar a los 11años. Mi padrastro, tremendo tipo pero con un vicio de dos cajetillas de Salem al día, dejaba ceniceros con lo que parecería ser un número interminable cigarrillos aplastados a mitad por toda la casa. Su piel, aliento y cabello olían a cigarrillo; ó mejor dicho, gritaban a cigarrillo. El hedor que emitía a tabaco era tanto que olía siempre de la misma manera, aún saliendo de la ducha.

Entonces ¿por qué me parecía tan interesante su hábito desagradable del cigarrillo? ¿Qué me poseyó para robarle unos cigarillitos de vez en cuando para fumármelos en el patio, fuera sola o con amiguitos?...

¿Habrá sido 'lo cool' de botar humo por la boca sin estarme quemando por dentro? ¿Habrá sido culpa de Joe Camel y la publicidad tabacalera de esa época dirigida a los niños? ¿O será la culpa de la nicotina, ese ingrediente malévolo que adicta al que lo consume como si fuera heroína?

La verdad es que no sé que fue lo que me atrajo. Lo que sí sé es que por muchos años, quince para ser exacta, fumé cigarrillos. De Salem pase a Merit, de Merit a Camel, luego los Malboro, Malboro 'Lights' e inevitablemente los Newports. (Nota la 'moda' de cigarrillos) ....

Aun me salivo pensando en un rico Newport, no por el sabor, sino por el rush de nicotina al fumarte un cigarrillo o 'garet'.

Todo esto me pasó por la mente al recobrar mi capacidad de sumar en la oficina del neumólogo, las manos me temblaban al sujetar el papel que me refería a la oficina del oncólogo solo varias puertas más abajo (Qué conveniente, ¿no?)

Lo primero que uno piensa (¡ay vanidad!)..! ¿Me quedaré sin pelo?!
Pasé a hacer mi cita con cierto pánico mientras levantaba a todos mis familiares desde mi celular sin batería.

'Por lo menos no es cáncer del seno' me comentaban mis amigas (¡cómo si fuera mejor uno que otro!)... y por un momento pensé que sí sería mejor, porque por lo menos te pueden extirpar un seno, no un pulmón. Pero luego caí en cuenta que es igualmente malo.

Eso fue hace 5 meses. Gracias a Dios y a mi visita al médico, mi cáncer estaba en tan temprana etapa de desarrollo que con unos pocos tratamientos de quimioterapia (no me quedé sin cabello!) y con mucho apoyo de mis amistades y colegas, en el transcurso de tres meses pude combatir y ganarle al cáncer que se había desarrollado en mí pulmón.

Vivo siempre sabiendo que puede regresar en cualquier momento y que es crucial cuidarme e ir regularmente al médico. Tenemos la dicha de que la nueva ley de 'No fumar' de Puerto Rico me ayuda a mí (y a ti) en poder salir a janguear sin tenernos que preocupar sobre el dañino humo que afecta inadvertidamente al que respira.

Pero una cosa si es certera: Al igual que recordé sumar ese día en la oficina del doctor, aprendí a restar: no fumo desde ese día. Sin pastillas, parches ni medicamentos.

A veces sorprende cuanta fuerza puedes tener al redescubrir las matemáticas.

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